Hay días que quedan grabados en la memoria colectiva de una comunidad. La jornada que COSICAT dedicó a compartir con los niños y niñas de la comunidad ecuatoriana en Catalunya fue uno de esos días: un espacio de alegría, de reencuentro con las raíces y de celebración de todo lo que nos une como pueblo iberoamericano.

Una jornada que nació del corazón

La iniciativa surgió de una necesidad sentida por muchas familias: la de crear espacios donde los más pequeños pudieran conectar con su cultura de origen, más allá de las pantallas y del día a día acelerado de la vida en la ciudad. COSICAT recogió ese anhelo y lo transformó en una tarde de actividades, encuentros y emociones compartidas.

Familias llegadas desde distintos puntos de Catalunya se dieron cita en un espacio que, durante unas horas, se convirtió en un pedacito de Ecuador: los colores, los sonidos, los sabores y las historias de un país que vive en el corazón de quienes lo llevan dentro, sin importar la distancia.

La importancia de preservar la identidad en la diáspora

Para muchos niños y niñas hijos de migrantes ecuatorianos, la relación con su herencia cultural es compleja. Crecen entre dos mundos: el de Catalunya, donde van a la escuela y construyen su vida cotidiana, y el de Ecuador, que conocen a través de los relatos de sus padres, las llamadas a los abuelos y los sabores de la cocina familiar.

Esta doble pertenencia es una riqueza extraordinaria, pero también puede generar inseguridades o desconexiones si no se trabaja de forma activa. Por eso, iniciativas como esta tienen un valor que va mucho más allá de la celebración puntual: son un acto de afirmación identitaria, un mensaje claro a los más pequeños de que su origen es motivo de orgullo y que su comunidad los acompaña.

"Momentos que fortalecen nuestra identidad y nuestro compromiso con las nuevas generaciones."

Actividades que conectan generaciones

La jornada se estructuró alrededor de actividades diseñadas para todos los grupos de edad. Los más pequeños disfrutaron de juegos tradicionales ecuatorianos y talleres de manualidades que exploraban elementos culturales propios. Los jóvenes participaron en dinámicas de grupo orientadas a explorar y celebrar su identidad bicultural. Y los adultos tuvieron la oportunidad de compartir sus historias, sus recuerdos del país y sus sueños para el futuro.

La música fue un hilo conductor especial a lo largo del día: sanjuanitos, pasacalles y música popular ecuatoriana crearon el ambiente necesario para que todos se sintieran un poco más en casa. Y la gastronomía, como siempre, cumplió su papel insustituible como puente entre culturas: tamales, llapingachos y otros platos típicos recordaron que la cocina es también una forma de llevar consigo la memoria de un lugar.

El proyecto Segunda Generación: un compromiso permanente

Esta jornada no es un hecho aislado, sino parte de un compromiso más amplio y permanente de COSICAT con las nuevas generaciones iberoamericanas en Catalunya. El proyecto Segunda Generación, uno de los pilares de la Fundación, trabaja de forma continua en este sentido: fortalecer la identidad de los hijos e hijas de migrantes para que puedan construir puentes entre sus culturas de origen y de acogida con orgullo y confianza.

A través de talleres, actividades culturales, espacios de liderazgo y redes de apoyo entre jóvenes, el proyecto busca que la segunda generación no se sienta entre dos mundos, sino en el mejor de los dos mundos posibles: enriquecida por la doble herencia, capaz de navegar entre culturas y preparada para liderar el futuro desde una perspectiva única y valiosa.

¿Conoces el Proyecto Segunda Generación?

Si tienes hijos o conoces jóvenes hijos de familias iberoamericanas en Catalunya, el proyecto Segunda Generación de COSICAT puede ser un espacio transformador para ellos. Actividades, talleres de liderazgo y una comunidad que los entiende y acompaña.

Construyendo comunidad, un encuentro a la vez

Lo que hace especiales a iniciativas como esta es su capacidad de tejer comunidad: cada jornada, cada encuentro, cada sonrisa compartida es un lazo más que une a las familias iberoamericanas entre sí y con su tierra de origen. En una ciudad como Barcelona, donde la vida puede ser veloz y anónima, estos espacios de encuentro son un regalo.

COSICAT continuará organizando actividades de este tipo a lo largo del año, convencida de que la cultura y la identidad son derechos que hay que defender y celebrar activamente. Porque una comunidad que se reconoce en sus raíces es una comunidad más fuerte, más unida y más capaz de enfrentar los desafíos del presente.

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